Cuando éramos niños, teníamos que inventarlo todo: Las mañanas, las caricias, las aventuras, el amor, la felicidad, la alegría, la tristeza, la amenaza, los juegos, la victoria, la melan
No sabría explicar como empezó, pero la cosa fue tan rápida que no pude recordar con exactitud. Quizás a los cuatro años, cuando papá por primera vez trajo a la casa a sus amigotes. Decía que el traba
He cogido el ordenador de mi amigo Jean D’Carval por segunda vez, para confiar a vuestros oídos los secretos que me fueron confiados por mis antepasados y mi alma misma. Antes, como ya dij