Cuando éramos niños, teníamos que inventarlo todo: Las mañanas, las caricias, las aventuras, el amor, la felicidad, la alegría, la tristeza, la amenaza, los juegos, la victoria, la melancolía, la diversión, las ilusiones, los paseos, los besos, los abrazos, los secretos, las peleas, las riñas, las alegrías, las fantasías, las ilusiones, las trompadas, las patadas, las casitas, los camiones, los aviones, los cañones, los soldados, los bunker, los ríos, el cielo, el infierno, la muer   ...
No sabría explicar como empezó, pero la cosa fue tan rápida que no pude recordar con exactitud. Quizás a los cuatro años, cuando papá por primera vez trajo a la casa a sus amigotes. Decía que el trabajo dignifica al hombre y por eso se debía de festejar de rompe y raja. Nosotros éramos alegres y pulcros, inteligentes, que poco a poco captábamos las costumbres viles de los puercos esos. De a poco nos transformábamos en seres mutantes, era gracioso cuando veía a los amigos de papá tomar y emborr   ...
He cogido el ordenador de mi amigo Jean D’Carval por segunda vez, para confiar a vuestros oídos los secretos que me fueron confiados por mis antepasados y mi alma misma. Antes, como ya dije, me vi obligado a contar lo mal que se portan los cerdos humanos, porque ustedes sabrán lo terrible que está quedando el mundo a cada instante dentro de ese universo interior que es el yo inconsciente y desmedido que tiene el hombre, por querer poseer más y más, descuidando que será el ve   ...
Hola. Hoy, por fin voy a salir a la luz y no es que haya estado en las tinieblas como luzbel o cualquier otro diablo sino que todavía no me conocen; es decir, nadie ha escuchado de mÍ, y todo porque mi amigo, el señor Jean D’Carval, se dio cuenta que era justo que todos sepan de mi existencia, además, se lo debo a mi nuevo amigo Pancho que lo encontré en las computadoras que están conectadas a Internet, donde nos dijo el sábado pasado que él es un burro Vizcaíno nacido en Bogot   ...