Cuando éramos niños, teníamos que inventarlo todo: Las mañanas, las caricias, las aventuras, el amor, la felicidad, la alegría, la tristeza, la amenaza, los juegos, la victoria, la melancolía, la diversión, las ilusiones, los paseos, los besos, los abrazos, los secretos, las peleas, las riñas, las alegrías, las fantasías, las ilusiones, las trompadas, las patadas, las casitas, los camiones, los aviones, los cañones, los soldados, los bunker, los ríos, el cielo, el infierno, la muerte... en fin, lo inventábamos todo. No había imposibles para nosotros. El mundo era nuestro, tan nuestro como el aire que respirábamos. Cuando éramos niños, la alegría era obligatoria. El mundo era alegría. Cuando éramos niños todo era mejor. Nadie nos decía qué hacer, nos tenían cuidado y no querían que maduremos. Era súper sentirse especial. Cuando éramos niños... No cambies, lleva siempre, el niño que tienes en ti. Escríbeme para saber que eres lo mejor que le ha pasado al mundo.